Dejarse chafar por alguien, eso nunca
Digo yo, que llega un punto en que lo normal y lo establecido ya cansa, ¿no?
Nos pasamos la vida pensando en lo políticamente correcto, en cómo no ignorar lo que se espera de ti, lo que esperan de ti. Así, no somos conscientes de que lo que realmente importa es lo que esperamos nosotros de nosotros mismos, y donde queremos llegar.
Pensaréis que es estúpido, pero a raíz de una serie que estoy viendo, la cual me está haciendo reflexionar mucho, estoy cambiando mi manera de ver las cosas. En la Sevilla de los años 20, en una academia de señoritas, lo normal es que se enseñe a las mujeres a cómo comportarse y no saltarse los protocolos, además de controlar todos sus actos sin poner nunca una cara peor que otra. Pero justo en el momento necesario, llega la profesora que lo cambiará todo, que las animará a superarse a sí mismas, a no ser objetos de un hombre, a qué su cuerpo es suyo y de nadie más...
Una serie maravillosa, y con la que como he dicho antes, me estoy dando cuenta de otras cosas. Entre otras, es que, aunque parezca ridículo, pero creedme que muchos aspectos del sistema patriarcal y machista que había en España hace 100 años prácticamente, se siguen viendo en la actualidad.
Igual, por lo de llevar pantalones no se nos critica (solo faltaría eso), pero aspectos como el “comportarse como una señorita”, el culpar a la mujer en caso de violación o maltrato, o no vas a llegar a ser tal porque no presentas tales aptitudes, cosa que se puede atribuir tanto a hombres como a mujeres.
Porque ese es otro tema súper importante, las limitaciones que te pone la gente, la gente que te da su opinión sin tú pedirle. Personas que al fin y al cabo, no te conocen realmente, solo conocen de ti lo que tú les dejas ver, y eso, dejadme que os diga, no les da derecho a opinar de nada.
Personas, hay muchas, y las hay que se encargan de catalogarte y ponerte alguna que otra etiqueta (normalmente muchas). Etiquetas que te limitan muchísimo, pero ya no respecto a lo que piensen de ti, sino respecto a lo que pienses tú de ti mismo.
Porque si ya, nosotros mismos nos ponemos limitaciones, imaginaos tener que lidiar con las que nos ponen los demás. Personas que al fin y al cabo, como he dicho antes, no te conocen, y por eso mismo, no saben las limitaciones que te pones tú mismo, independientemente de las que te ponen ellos, cosa que no ayuda nada.
Sé que es difícil, que cuando te digan que algo no puedes hacerlo, pensar que puedes, pero como me dijo una muy buena amiga, en esta vida hay que creérselo y mucho, porque sino te chafan. Y dejadme que os diga, pero lo de dejarse chafar por alguien, bajo ningún concepto, seas hombre o mujer.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.
Nos pasamos la vida pensando en lo políticamente correcto, en cómo no ignorar lo que se espera de ti, lo que esperan de ti. Así, no somos conscientes de que lo que realmente importa es lo que esperamos nosotros de nosotros mismos, y donde queremos llegar.
Pensaréis que es estúpido, pero a raíz de una serie que estoy viendo, la cual me está haciendo reflexionar mucho, estoy cambiando mi manera de ver las cosas. En la Sevilla de los años 20, en una academia de señoritas, lo normal es que se enseñe a las mujeres a cómo comportarse y no saltarse los protocolos, además de controlar todos sus actos sin poner nunca una cara peor que otra. Pero justo en el momento necesario, llega la profesora que lo cambiará todo, que las animará a superarse a sí mismas, a no ser objetos de un hombre, a qué su cuerpo es suyo y de nadie más...
Una serie maravillosa, y con la que como he dicho antes, me estoy dando cuenta de otras cosas. Entre otras, es que, aunque parezca ridículo, pero creedme que muchos aspectos del sistema patriarcal y machista que había en España hace 100 años prácticamente, se siguen viendo en la actualidad.
Igual, por lo de llevar pantalones no se nos critica (solo faltaría eso), pero aspectos como el “comportarse como una señorita”, el culpar a la mujer en caso de violación o maltrato, o no vas a llegar a ser tal porque no presentas tales aptitudes, cosa que se puede atribuir tanto a hombres como a mujeres.
Porque ese es otro tema súper importante, las limitaciones que te pone la gente, la gente que te da su opinión sin tú pedirle. Personas que al fin y al cabo, no te conocen realmente, solo conocen de ti lo que tú les dejas ver, y eso, dejadme que os diga, no les da derecho a opinar de nada.
Personas, hay muchas, y las hay que se encargan de catalogarte y ponerte alguna que otra etiqueta (normalmente muchas). Etiquetas que te limitan muchísimo, pero ya no respecto a lo que piensen de ti, sino respecto a lo que pienses tú de ti mismo.
Porque si ya, nosotros mismos nos ponemos limitaciones, imaginaos tener que lidiar con las que nos ponen los demás. Personas que al fin y al cabo, como he dicho antes, no te conocen, y por eso mismo, no saben las limitaciones que te pones tú mismo, independientemente de las que te ponen ellos, cosa que no ayuda nada.
Sé que es difícil, que cuando te digan que algo no puedes hacerlo, pensar que puedes, pero como me dijo una muy buena amiga, en esta vida hay que creérselo y mucho, porque sino te chafan. Y dejadme que os diga, pero lo de dejarse chafar por alguien, bajo ningún concepto, seas hombre o mujer.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.

Hay algo que tú no puedas hacer? Te digo la respuesta... Nada porque tú eres un hacha
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