Porque lo único que tendríamos que rechazar es la violencia y el odio.
El pasado jueves día 17 de mayo se celebró el día contra la LGTBIfobia. Esto se celebra el 17 de mayo porque tal día como ese, el año 1990 años se eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales de la OMS.
La verdad sea dicha, no sabía que esto se celebraba el 17 de mayo por este hecho. Os aseguro que no me cabe en la cabeza como hasta hace 28 años, que no son tantos, se tomase la homosexualidad como una enfermedad mental.
De verdad, no me puedo creer que hasta hace 28 años la gente pensase así, que decidir que te gusta y amar a una persona de tu mismo sexo estuviese catalogado como "enfermedad mental".
Lo peor de todo esto es que, aún hoy en día, hay gente que sigue pensando así. No con un pensamiento tan retrógrada como considerarlo como "enfermedad mental" pero si hay gente que sigue teniendo pensamientos homófobos.
Muchas personas homosexuales, por el simple hecho de ir de la mano de su pareja paseando por la calle, son miradas bruscamente, de forma diferente, por el simple hecho de gustarle una persona de su mismo sexo.
Ni que decir tiene que siendo homosexual, que "te miren mal" es lo menos que te puede pasar en una sociedad tan homófoba en la que todavía vivimos. Hay personas que son agredidas por ser homosexuales. Hay niños que sufren bullying en la escuela por ser homosexuales, por comportarse de forma diferente a los demás, por no seguir los cánones estéticos y de conducta que la sociedad ha estipulado como "normales". Esta es la realidad.
Por mucho de que nos intenten convencer de que la homofobia en la sociedad ya es agua pasada, que ya está superada, es incierto.
Yo, desde mi experiencia personal, sigo oyendo comentarios homófobos hacia otras personas. No porque sean homosexuales, sino porque hay personas que se creen que llamar "maricón" a otra persona sin esta otra serlo puede suponer un insulto, como si fuera algo malo ser gay.
De hecho, un ejemplo claro es la última firma de libros a la que fui. Yo estaba en la cola esperando y escuché como un señor a otro le soltaba un comentario homófobo a cerca del autor. Lo peor de todo es que le describían con un término homófobo en lugar de fijarse en que este escritor en cuestión ha escrito seis novelas maravillosas y ha ganado bastantes premios importantes.
Lo que más me sorprendió de todo fue que no esperaron ni a pasar por la cola de la firma ni por la misma mesa en la que el escritor estaba firmando, sino que lo dijeron como si nada, como si fuese un comentario normal.
Y así podría contaros infinidad de situaciones que ocurren y comentarios que se oyen en nuestro día a día.
No puedo entender como siguen habiendo padres que dejen de hablar a sus hijos o les tiran de su casa por el simple hecho de contar que son homosexuales, como se suele decir "salir del armario", un armario que nunca tendría que haber existido.
Sabéis, pienso que esto se tiene que erradicar de raíz. Si educamos a los niños desde bien pequeños en la igualdad, enseñándoles que el de su lado es igual que él, crecerán y no discriminarán al otro por su sexo, raza, religión, o en este caso, orientación sexual.
Otro tema que no está nada aceptado en la sociedad es la disforia de género. No se acepta que una persona pueda no sentirse agusto con su cuerpo, que hasta llegué a sufrir por tener el cuerpo que tiene, y que tome la decisión de cambiar de sexo.
La verdad es que este es un tema bastante complicado y del que hay que informarse bien antes de hablar. Pero esto no justifica que se pueda hacer un juicio injusto contra él y que las personas se vean con derecho a discriminar en ningún momento a la persona que los sufre.
Por eso, creo que en la sociedad todavía hay muchas muchas cosas que cambiar, que mejorar y que aprender. Porque aunque se quiera dar a pensar que la LGTBIfobia ya ha acabado, os aseguro que no es así, y que vosotros mismo podéis constatar que no lo es por situaciones que habéis vivido o que os han contado.
Así que, por favor, no juzguemos en ningún momento el amor, que es lo mejor que hay en el mundo, y mucho menos la decisión que pueda tomar una persona respecto a su cuerpo.
La verdad sea dicha, no sabía que esto se celebraba el 17 de mayo por este hecho. Os aseguro que no me cabe en la cabeza como hasta hace 28 años, que no son tantos, se tomase la homosexualidad como una enfermedad mental.
De verdad, no me puedo creer que hasta hace 28 años la gente pensase así, que decidir que te gusta y amar a una persona de tu mismo sexo estuviese catalogado como "enfermedad mental".
Lo peor de todo esto es que, aún hoy en día, hay gente que sigue pensando así. No con un pensamiento tan retrógrada como considerarlo como "enfermedad mental" pero si hay gente que sigue teniendo pensamientos homófobos.
Muchas personas homosexuales, por el simple hecho de ir de la mano de su pareja paseando por la calle, son miradas bruscamente, de forma diferente, por el simple hecho de gustarle una persona de su mismo sexo.
Ni que decir tiene que siendo homosexual, que "te miren mal" es lo menos que te puede pasar en una sociedad tan homófoba en la que todavía vivimos. Hay personas que son agredidas por ser homosexuales. Hay niños que sufren bullying en la escuela por ser homosexuales, por comportarse de forma diferente a los demás, por no seguir los cánones estéticos y de conducta que la sociedad ha estipulado como "normales". Esta es la realidad.
Por mucho de que nos intenten convencer de que la homofobia en la sociedad ya es agua pasada, que ya está superada, es incierto.
Yo, desde mi experiencia personal, sigo oyendo comentarios homófobos hacia otras personas. No porque sean homosexuales, sino porque hay personas que se creen que llamar "maricón" a otra persona sin esta otra serlo puede suponer un insulto, como si fuera algo malo ser gay.
De hecho, un ejemplo claro es la última firma de libros a la que fui. Yo estaba en la cola esperando y escuché como un señor a otro le soltaba un comentario homófobo a cerca del autor. Lo peor de todo es que le describían con un término homófobo en lugar de fijarse en que este escritor en cuestión ha escrito seis novelas maravillosas y ha ganado bastantes premios importantes.
Lo que más me sorprendió de todo fue que no esperaron ni a pasar por la cola de la firma ni por la misma mesa en la que el escritor estaba firmando, sino que lo dijeron como si nada, como si fuese un comentario normal.
Y así podría contaros infinidad de situaciones que ocurren y comentarios que se oyen en nuestro día a día.
No puedo entender como siguen habiendo padres que dejen de hablar a sus hijos o les tiran de su casa por el simple hecho de contar que son homosexuales, como se suele decir "salir del armario", un armario que nunca tendría que haber existido.
Sabéis, pienso que esto se tiene que erradicar de raíz. Si educamos a los niños desde bien pequeños en la igualdad, enseñándoles que el de su lado es igual que él, crecerán y no discriminarán al otro por su sexo, raza, religión, o en este caso, orientación sexual.
Otro tema que no está nada aceptado en la sociedad es la disforia de género. No se acepta que una persona pueda no sentirse agusto con su cuerpo, que hasta llegué a sufrir por tener el cuerpo que tiene, y que tome la decisión de cambiar de sexo.
La verdad es que este es un tema bastante complicado y del que hay que informarse bien antes de hablar. Pero esto no justifica que se pueda hacer un juicio injusto contra él y que las personas se vean con derecho a discriminar en ningún momento a la persona que los sufre.
Por eso, creo que en la sociedad todavía hay muchas muchas cosas que cambiar, que mejorar y que aprender. Porque aunque se quiera dar a pensar que la LGTBIfobia ya ha acabado, os aseguro que no es así, y que vosotros mismo podéis constatar que no lo es por situaciones que habéis vivido o que os han contado.
Así que, por favor, no juzguemos en ningún momento el amor, que es lo mejor que hay en el mundo, y mucho menos la decisión que pueda tomar una persona respecto a su cuerpo.

Me encanta este post
ResponderEliminarTienes toda la razón de el mundo
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