Aquello que el covid nos ha arrebatado.

 Hace ahora un año casi y medio que nuestra vida cambió tal y como la conocíamos para dar paso a una nueva era. Era el comienzo de los tiempos del covid. Llevamos también un año y medio escuchando prácticamente a diario palabras como mascarilla, gel hidroalcohólico, distancia de seguridad…

Es por ello, que hay momentos en los que parece que no hayamos vivido más allá de la pandemia, pero siempre queda una pequeña región de nuestra mente que nos recuerda que esto no es nuestra vida, sino un pequeño (aunque se está haciendo bastante largo) trance, que algún día, pasará.

Y esa región de nuestra mente, nuestros recuerdos, nos transportan a tiempos no muy lejanos en los que disfrutábamos de grandes momentos, momentos que son la esencia de la vida.

Va a hacer dos años que no podemos disfrutar de una parte de esa esencia de la vida, de nuestras fiestas, en este caso, las fiestas de Moros y Cristianos de Altozano.

Si algo nos gusta de verdad a los nacidos en la Comunidad Valenciana son las fiestas populares, ya sean los Moros y Cristianos, las Hogueras, las Fallas, la Magdalena… Cada uno, por las fiestas que tenga más predilección, habrá sentido en el alma que una de las cosas que nos haya arrebatado el covid sea poder disfrutar de estas, nuestras fiestas.

Las fiestas populares, en este caso los Moros y Cristianos de Altozano, suponen un motivo de hermandad, conectando así a las personas entre sí, personas probablemente totalmente diferentes, pero que las une un sentimiento común por una fiesta. Además, las fiestas son historia de nuestra tierra, historia que mantenemos viva gracias a su celebración, conservando así nuestras raíces.

Pese a que, a día de hoy, no podemos poner una fecha concreta para volver a celebrar nuestras tan queridas fiestas, estoy segura de que, más tarde o más temprano, ese día llegará.

Dicen que no apreciamos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por lo que es posible que necesitáramos este parón para apreciar verdaderamente el gran valor que tienen las fiestas para nosotros y para nuestras vidas.

Es por ello que, cuando llegue ese día tan esperado por todos en el que podamos celebrar nuestras fiestas sin miedo al covid y con total libertad, las viviremos y disfrutaremos como nunca antes lo habíamos hecho.

Por último, quiero dedicar estas palabras a mi abuelo Pepe (José Giner Montes), quien apreciaba las fiestas de los Moros y Cristianos de Altozano como el que más.

                                                                       Ainoa Giner Señorís.

Comentarios

Entradas populares