Nadie como tú
"Nadie como tú para hacerme reír
Nadie como tú sabe tanto de míNadie como tú es capaz de compartirMis penas, mi tristeza, mis ganas de vivir"
Nadie como tú - La oreja de Van Gogh.
Dentro de nada es el cumple de una persona tan importante para mi como es mi hermano, mi mayor confidente, una de las personas más importantes de mi vida.
Recuerdo que desde hemos tenido una relación "amor-odio", un "ni contigo ni sin ti", vaya. Desde pequeños, siempre hemos discutido por cualquier cosa, pero ya era bastante que estuviésemos unas horas separados
para echarnos de menos, aunque cuando estuviésemos otra vez juntos empezásemos otra vez a discutir.
Siempre recordaré el día que nació. Yo estaba con mi tía en casa y cuando me desperté me dijo: "Ya ha nacido tu hermanito. ¿Qué prefieres, ir al cole o al hospital a conocerle". Ya os podéis imaginar cuál fue mi respuesta, claro.
Sabemos hablar con tan solo una mirada, con eso nos basta para saber que le pasa al uno o al otro. No seremos ni dos hermanas ni dos hermanos, pero os aseguro que tenemos muchísima para contarnos absolutamente todo para hablar de cualquier tema.
No nos parecemos en nada, y cuando digo nada es nada. Ni físicamente ni en cuanto al carácter. Pero si que es cierto que entre nosotros hay un lazo que nos une. Algo (no me preguntéis el que), que para mi es lo más puro del mundo. Tan puro como el mar. Tan puro como es el amor.
No soporto verle triste, ni mucho menos llorar. Haría cualquier cosa para dibujar la más grande de las sonrisas en su cara.
Él a mi tampoco, claro. Siempre que me ve algo triste, intenta animarme como sea.
Le encanta hacer lo que le encanta. Tiene verdadera pasión por el fútbol. Su sueño, claro, es ser futbolista. Yo le digo que no hay nada imposible en esta vida, que nunca deje de soñar. Que nunca deje de luchar.
Intento transmitirle eso y hacerle ver que nunca se rinda. Que es libre de hacer, decir y pensar lo que quiera. Que tiene que equivocarse muchas veces para conseguir lo que desea, y que cada una de sus caídas le hará más fuerte. Que no hay nada imposible, nada que no tenga solución. Y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?.
Que los amigos van y vienen. Que quién de verdad te quiere en su vida no te aparta de ella. Que hay que demostrar las cosas, que decir lo que sientes no es ni mucho menos de ser un "nenaza" como mucha gente dice.
Que cada uno es como es y que todos tenemos algo que nos hace únicos e irrepetibles.
Que hay que respetar a todo el mundo y a todas sus opiniones.
Que si alguien le falta al respeto, hay que demostrar más educación y no ponerse a su altura.
No cabe decir que todo lo que yo intento transmitirle a él, es algo que mis padres me han transmitido a mi y que ellos también intentan trasmitirle a él.
Así quiero acabar el post de este domingo, recordándole a mi hermano que por mucho que me saque una cabeza, siempre será mi pequeñín y que le quiero con toda mi alma.
Gracias por leerme, siempre.
Ainoa.
Nadie como tú sabe tanto de míNadie como tú es capaz de compartirMis penas, mi tristeza, mis ganas de vivir"
Nadie como tú - La oreja de Van Gogh.
Dentro de nada es el cumple de una persona tan importante para mi como es mi hermano, mi mayor confidente, una de las personas más importantes de mi vida.
Recuerdo que desde hemos tenido una relación "amor-odio", un "ni contigo ni sin ti", vaya. Desde pequeños, siempre hemos discutido por cualquier cosa, pero ya era bastante que estuviésemos unas horas separados
para echarnos de menos, aunque cuando estuviésemos otra vez juntos empezásemos otra vez a discutir.
Siempre recordaré el día que nació. Yo estaba con mi tía en casa y cuando me desperté me dijo: "Ya ha nacido tu hermanito. ¿Qué prefieres, ir al cole o al hospital a conocerle". Ya os podéis imaginar cuál fue mi respuesta, claro.
Sabemos hablar con tan solo una mirada, con eso nos basta para saber que le pasa al uno o al otro. No seremos ni dos hermanas ni dos hermanos, pero os aseguro que tenemos muchísima para contarnos absolutamente todo para hablar de cualquier tema.
No nos parecemos en nada, y cuando digo nada es nada. Ni físicamente ni en cuanto al carácter. Pero si que es cierto que entre nosotros hay un lazo que nos une. Algo (no me preguntéis el que), que para mi es lo más puro del mundo. Tan puro como el mar. Tan puro como es el amor.
No soporto verle triste, ni mucho menos llorar. Haría cualquier cosa para dibujar la más grande de las sonrisas en su cara.
Él a mi tampoco, claro. Siempre que me ve algo triste, intenta animarme como sea.
Le encanta hacer lo que le encanta. Tiene verdadera pasión por el fútbol. Su sueño, claro, es ser futbolista. Yo le digo que no hay nada imposible en esta vida, que nunca deje de soñar. Que nunca deje de luchar.
Intento transmitirle eso y hacerle ver que nunca se rinda. Que es libre de hacer, decir y pensar lo que quiera. Que tiene que equivocarse muchas veces para conseguir lo que desea, y que cada una de sus caídas le hará más fuerte. Que no hay nada imposible, nada que no tenga solución. Y si no la tiene, ¿para qué preocuparse?.
Que los amigos van y vienen. Que quién de verdad te quiere en su vida no te aparta de ella. Que hay que demostrar las cosas, que decir lo que sientes no es ni mucho menos de ser un "nenaza" como mucha gente dice.
Que cada uno es como es y que todos tenemos algo que nos hace únicos e irrepetibles.
Que hay que respetar a todo el mundo y a todas sus opiniones.
Que si alguien le falta al respeto, hay que demostrar más educación y no ponerse a su altura.
No cabe decir que todo lo que yo intento transmitirle a él, es algo que mis padres me han transmitido a mi y que ellos también intentan trasmitirle a él.
Así quiero acabar el post de este domingo, recordándole a mi hermano que por mucho que me saque una cabeza, siempre será mi pequeñín y que le quiero con toda mi alma.
Gracias por leerme, siempre.
Ainoa.

Comentarios
Publicar un comentario