Mar y amor. No ha habido nunca combinación más "perfecta".
Hace unos días, acabé de leerme uno de los libros más fantásticos que he podido disfrutar nunca.
A mi, personalmente me encantan las historias de amor y más en los libros, ya que leer es uno de mis hobbies favoritos, uno de los motores de mi vida.
Cada vez que leo un libro me sumerjo por completo en la historia, en su historia. Se me olvida todo lo que tenía en la cabeza en ese momento. Me meto de lleno en el libro, en cada uno de sus personajes, sufro cuando ellos sufren y me alegro cuando salen las cosas bien.
Yo soy muy romántica en ese sentido, es más, creo que el romanticismo que siento con cada libro supera aun más si puede lo romántica que soy en la vida real.
A parte de los libros, mi otra pasión es el mar. Si, el mar en toda su inmensidad. Podría sentarme a verlo y pasarme así horas y horas, solo mirándolo.
Y creo que por eso me ha encantado este libro, porque mezclaban las dos cosas que más me encantan en el mundo: el mar y el amor. Una historia de amor cerca del mar, ¿no es perfecto?
A simple vista si que puede parecer una historia de amor de cuento, pero en realidad el libro relata un amor que no fue. Un amor que podría haber sido eterno, pero que aunque se tuvo que separar durante un tiempo, finalmente si que fue eterno.
Uno de los momentos fundamentales del libro es el arrepentimiento de no haber cogido un tren. Si, un tren. El tren que hubiera hecho que todo fuese perfecto. Que habría ahorrado todo el sufrimiento de ambas partes. Que difícil, ¿no?. Que difícil todo.
Podéis pensar: "Es que habrían mas trenes, ¿no?". Pues no, la verdad es que ese era EL TREN. El tren que no había que dejar escapar. Pero se fue, se les escapó de las manos.
Dicen que durante nuestra vida pasan muchos trenes, que paran en nuestra estación por si queremos montar en ellos, vivir la experiencia de haberlos tomado. ¿El problema de ello?, que hay que tomar el tren adecuado, pero sobretodo no perder el más importante.
Que nos equivoquemos con un tren cualquiera no importa, como ya he dicho antes, pasan trenes continuamente por nuestra estación, el problema es perder el que dará sentido a nuestra vida, que la llevará por un cauce o por otro.
Si perdemos ese lo llevamos crudo, pues los trenes importantes solo pasan una vez, y si los perdemos ya no hay remedio.
Es mejor arrepentirse por lo que hemos hecho, que hacerlo por lo que no hemos hecho. Por lo menos si nos arrepentimos por algo ya hecho sabemos que no hemos dejado pasar una oportunidad que podría haber sido buena, pero que al final no lo fue. Mientras tanto, si nuestro arrepentimiento tiene que ver con lo que no hemos hecho es peor, ya que nos arrepentimos por no haber cogido ningún camino, y así nunca saber como nos habría ido si lo hubiésemos escogido.
Otra cosa que me hizo pensar del libro es lo rápido que puede cambiar tu vida. En este caso, todo cambió por un tren. Bueno, más bien por dos trenes.
Aunque, aún así, pienso que si en dos ocasiones el tren no pudo ser, igual es que no debía ser. Me explico. Igual esas dos personas estaban predestinadas a sufrir su amor en la distancia. A estar separados para siempre por 447 km.
Posiblemente, su destino era ese. Soñarse todas las noches. Pensarse al amanecer. Mirar el mar y acordarse el uno del otro.
Igual su amor debía de ser así, efímero. Vivirlo durante unos meses intensamente, tan intensamente como para convertirse en el amor de la vida el uno del otro, y llorarlo hasta su muerte, donde finalmente se vuelven a unir eternamente.
Que triste todo, vaya, pero que bonito a la vez.
Esto es tan solo un libro, pero no se aleja tanto de la realidad. Puede que en algunos aspectos sea de lo más realista que he leído.
Tan duro el amor, que por muy "cursi" que pueda parecer para algunos, es lo más bonito del mundo para otros.
Creerme que a los que le parezca algo "cursi" es porque nunca han sentido amor por otra personas, o tal vez sea por los desengaños que nos llevamos muchas veces. No se.
De todas formas, por muchos libros tristes que lea, para mi el amor siempre será lo más bonito del mundo, siempre que ese amor sea sincero y leal.
Hasta aquí mi post de hoy. Espero que os haya gustado tanto como a mí me gusto el libro.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.
A mi, personalmente me encantan las historias de amor y más en los libros, ya que leer es uno de mis hobbies favoritos, uno de los motores de mi vida.
Cada vez que leo un libro me sumerjo por completo en la historia, en su historia. Se me olvida todo lo que tenía en la cabeza en ese momento. Me meto de lleno en el libro, en cada uno de sus personajes, sufro cuando ellos sufren y me alegro cuando salen las cosas bien.
Yo soy muy romántica en ese sentido, es más, creo que el romanticismo que siento con cada libro supera aun más si puede lo romántica que soy en la vida real.
A parte de los libros, mi otra pasión es el mar. Si, el mar en toda su inmensidad. Podría sentarme a verlo y pasarme así horas y horas, solo mirándolo.
Y creo que por eso me ha encantado este libro, porque mezclaban las dos cosas que más me encantan en el mundo: el mar y el amor. Una historia de amor cerca del mar, ¿no es perfecto?
A simple vista si que puede parecer una historia de amor de cuento, pero en realidad el libro relata un amor que no fue. Un amor que podría haber sido eterno, pero que aunque se tuvo que separar durante un tiempo, finalmente si que fue eterno.
Uno de los momentos fundamentales del libro es el arrepentimiento de no haber cogido un tren. Si, un tren. El tren que hubiera hecho que todo fuese perfecto. Que habría ahorrado todo el sufrimiento de ambas partes. Que difícil, ¿no?. Que difícil todo.
Podéis pensar: "Es que habrían mas trenes, ¿no?". Pues no, la verdad es que ese era EL TREN. El tren que no había que dejar escapar. Pero se fue, se les escapó de las manos.
Dicen que durante nuestra vida pasan muchos trenes, que paran en nuestra estación por si queremos montar en ellos, vivir la experiencia de haberlos tomado. ¿El problema de ello?, que hay que tomar el tren adecuado, pero sobretodo no perder el más importante.
Que nos equivoquemos con un tren cualquiera no importa, como ya he dicho antes, pasan trenes continuamente por nuestra estación, el problema es perder el que dará sentido a nuestra vida, que la llevará por un cauce o por otro.
Si perdemos ese lo llevamos crudo, pues los trenes importantes solo pasan una vez, y si los perdemos ya no hay remedio.
Es mejor arrepentirse por lo que hemos hecho, que hacerlo por lo que no hemos hecho. Por lo menos si nos arrepentimos por algo ya hecho sabemos que no hemos dejado pasar una oportunidad que podría haber sido buena, pero que al final no lo fue. Mientras tanto, si nuestro arrepentimiento tiene que ver con lo que no hemos hecho es peor, ya que nos arrepentimos por no haber cogido ningún camino, y así nunca saber como nos habría ido si lo hubiésemos escogido.
Otra cosa que me hizo pensar del libro es lo rápido que puede cambiar tu vida. En este caso, todo cambió por un tren. Bueno, más bien por dos trenes.
Aunque, aún así, pienso que si en dos ocasiones el tren no pudo ser, igual es que no debía ser. Me explico. Igual esas dos personas estaban predestinadas a sufrir su amor en la distancia. A estar separados para siempre por 447 km.
Posiblemente, su destino era ese. Soñarse todas las noches. Pensarse al amanecer. Mirar el mar y acordarse el uno del otro.
Igual su amor debía de ser así, efímero. Vivirlo durante unos meses intensamente, tan intensamente como para convertirse en el amor de la vida el uno del otro, y llorarlo hasta su muerte, donde finalmente se vuelven a unir eternamente.
Que triste todo, vaya, pero que bonito a la vez.
Esto es tan solo un libro, pero no se aleja tanto de la realidad. Puede que en algunos aspectos sea de lo más realista que he leído.
Tan duro el amor, que por muy "cursi" que pueda parecer para algunos, es lo más bonito del mundo para otros.
Creerme que a los que le parezca algo "cursi" es porque nunca han sentido amor por otra personas, o tal vez sea por los desengaños que nos llevamos muchas veces. No se.
De todas formas, por muchos libros tristes que lea, para mi el amor siempre será lo más bonito del mundo, siempre que ese amor sea sincero y leal.
Hasta aquí mi post de hoy. Espero que os haya gustado tanto como a mí me gusto el libro.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.

Comentarios
Publicar un comentario