Lo hacemos y ya vemos.
Queridos lectores,
Después de dos semanas de ausencia vuelvo al blog con un tema del que tenía muchas ganas de hablar.
La frase “lo hacemos y ya vemos” es el lema de las protagonistas de la película La Llamada, película fantástica que os recomiendo ver si todavía no la habéis visto.
Ese lema me viene súper bien para el tema del que voy a hablar hoy.
Desde siempre nos han inculcado la importancia que tiene meditar todo aquello que hacemos, todas las decisiones que tomamos, puesto que la que más o la que menos, suponen un cambio importante en nuestras vidas que hay que pensar con tiempo y sobretodo con cabeza. Pero, ¿por qué darle más importancia a la cabeza que al corazón? ¿ por qué no, en lugar de pensarlo todo tanto y darle tantas vueltas, no “lo hacemos y ya vemos”?
Yo, por mi parte, escojo todas y cada una de las decisiones que tomo obrando mayoritariamente con la cabeza, pero muchas veces me planteo lo guay que sería poder decidir todas y cada una de las decisiones de nuestra vida con aquello que nos dicte el corazón.
Y aunque suene muy cursi (porqué si es cierto que lo suena), es así. Sin más.
Si nuestro corazón, nuestros sentimientos, nos dictan un camino a seguir, ¿por qué esa manía de cambiarlo por las decisiones que tomamos más tranquilamente con la cabeza?
Suena raro, es cierto, pero yo creo que las personas nos movemos muchas veces por impulsos, por decisiones precipitadas según aquello que los sentidos nos dictan. Normalmente, nos arrepentimos de aquellas decisiones tomadas en momentos de “calentón”, por así decirlo, pero ¿ por qué?
Desde mi punto de vista, lo más real y verdadero con lo que contamos nosotros los seres humanos es la capacidad de sentir. Por tanto, ¿ por qué no hacemos más caso a aquello que nos dictan los sentidos?
Supongo que simplemente por miedo. Por miedo a las consecuencias, por miedo al que dirán, al que ocurrirá después... Pero ¿qué más da? Si esa decisión, por mucho que esté fuera de lo común, es lo que realmente nos dictan nuestros sentimientos y es aquello que realmente queremos hacer ¿ por qué no hacerla?
Tendríamos que aplicarnos más el lema “lo hacemos y ya vemos”. Estoy segura de que seríamos muchísimo más felices y más reales.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.
Después de dos semanas de ausencia vuelvo al blog con un tema del que tenía muchas ganas de hablar.
La frase “lo hacemos y ya vemos” es el lema de las protagonistas de la película La Llamada, película fantástica que os recomiendo ver si todavía no la habéis visto.
Ese lema me viene súper bien para el tema del que voy a hablar hoy.
Desde siempre nos han inculcado la importancia que tiene meditar todo aquello que hacemos, todas las decisiones que tomamos, puesto que la que más o la que menos, suponen un cambio importante en nuestras vidas que hay que pensar con tiempo y sobretodo con cabeza. Pero, ¿por qué darle más importancia a la cabeza que al corazón? ¿ por qué no, en lugar de pensarlo todo tanto y darle tantas vueltas, no “lo hacemos y ya vemos”?
Yo, por mi parte, escojo todas y cada una de las decisiones que tomo obrando mayoritariamente con la cabeza, pero muchas veces me planteo lo guay que sería poder decidir todas y cada una de las decisiones de nuestra vida con aquello que nos dicte el corazón.
Y aunque suene muy cursi (porqué si es cierto que lo suena), es así. Sin más.
Si nuestro corazón, nuestros sentimientos, nos dictan un camino a seguir, ¿por qué esa manía de cambiarlo por las decisiones que tomamos más tranquilamente con la cabeza?
Suena raro, es cierto, pero yo creo que las personas nos movemos muchas veces por impulsos, por decisiones precipitadas según aquello que los sentidos nos dictan. Normalmente, nos arrepentimos de aquellas decisiones tomadas en momentos de “calentón”, por así decirlo, pero ¿ por qué?
Desde mi punto de vista, lo más real y verdadero con lo que contamos nosotros los seres humanos es la capacidad de sentir. Por tanto, ¿ por qué no hacemos más caso a aquello que nos dictan los sentidos?
Supongo que simplemente por miedo. Por miedo a las consecuencias, por miedo al que dirán, al que ocurrirá después... Pero ¿qué más da? Si esa decisión, por mucho que esté fuera de lo común, es lo que realmente nos dictan nuestros sentimientos y es aquello que realmente queremos hacer ¿ por qué no hacerla?
Tendríamos que aplicarnos más el lema “lo hacemos y ya vemos”. Estoy segura de que seríamos muchísimo más felices y más reales.
Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.

Comentarios
Publicar un comentario