Segovia, ciudad bonita donde las haya

Queridos lectores, en el post de esta semana os voy a hablar de una ciudad que me maravilló por completo. Podría incluso afirmar que me dejó sin palabras.
Segovia es la ciudad de que os estoy hablando. Ciudad Preciosa donde las haya.

Sabéis, llegar a la ciudad y ver el acueducto, el gran Acueducto de Segovia ya te deja sin habla. Es curioso ver una construcción del siglo II, con esa gran estructura, además de pensar en la cantidad de agua que podía transportar kilómetros y kilómetros.
Llegar al acueducto y plantarte bajo de él a admirarlo es lo mejor que podrías hacer. Pero si queréis admirar desde otro punto de vista el acueducto, tenéis como visita obligada el mirador del acueducto. Que aunque hay que subir unas largas escalinatas para llegar a arriba, las vistas que te encuentras al subir todo lo valen.

Si visitáis Segovia, también debéis hacer una visita casi obligatoria al Alcázar, que aunque se encuentra en la otra punta de la ciudad, vale la pena ir a verlo.
Impresiona mucho al verlo, sobretodo por la zona en la que está localizado, con un bonito jardín y vistas a pleno campo, haciéndote creer que estás en un pequeño pueblo.

Porque esa es otra cosa que cabe destacar de Segovia, que vayas por donde vayas, pasees por donde pasees, no dejas de tener la sensación de que estás paseando por un pueblo, donde al dar un paso te encuentras en medio del campo, súper alejado de la gran ciudad.

Segovia está envuelta de una muralla que protegía la ciudad, por lo que puedes acercarte a la muralla, que también se puede visitar, y asomarte a alguno de los múltiples miradores que allí hay.

No habría que perderse tampoco en Segovia El Barrio de la judería, barrio precioso, justo a espaldas de la catedral, también preciosa, y bastante impactante.

A continuación, os dejaré alguna fotos de nuestro viaje a Segovia.















En cuanto a dónde comer o cenar en Segovia, descubrimos un sitio súper recomendable donde cenar un buen cochinillo, plato típico de la ciudad. El restaurante se llamaba “El Bernardino”, y se encuentra en pleno centro histórico de Segovia, a pocos metros de la famosa Casa de los Picos. 
Como os he contado antes, cenamos cochinillo, además de unas croquetas de setas y una tabla de quesos para compartir, con un postre magnífico de oreo y chocolate. Todo riquísimo. Así da gusto.
A continuación, os dejo también algunas fotos de la cena


















Espero que os haya gustado el post, y que con él os hayan entrado muchas ganas de hacer una escapadita de finde e ir a Segovia.

Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa. 
.



Comentarios

Entradas populares