Nos quedará la música

"La vida gira cual remolino
y aunque hay paradas antes de mi destino
mi rumbo es claro y el viento es firme
Y NO ME OLVIDO DE MIS RAÍCES"

                                                                               Vivir - Pablo Alborán.

Y si pensamos bien, a poca gente no le gusta la música, de hecho es una de las cosas que mas gusta a la gente. Cuando escuchas la música hay que hacer eso simplemente, escucharla, que sus letras lleguen a lo más profundo de ti, que te hagan sentir cosas que ya creías que no existían en tu interior.
Que te sientas identificado con una letra, una frase, que tenga para ti un significado. Que te recuerde un momento, un lugar, a una persona, un sentimiento, un viaje, un destino.
Que te haga cantar hasta quedarte sin voz, saltar y bailar, disfrutar. Que te haga simplemente sentir.

A todo el mundo no le gusta el mismo tipo de música, ni escucharla de la misma forma. A algunos les gusta oír reggaeton  en el gimnasio, mientras que oyen algo más pop, más romántico, cuando necesitan pensar, mientras miran el mar o divisan las montañas. Hay otras que les gusta la música lírica, pero para otros momentos prefieren el heavy metal, o igual siempre oyen lírica, quien sabe.

Cada uno, en su estilo, siente la música y yo el otro día la sentí como hacía tiempo que no lo hacía. Desde el 2015 mi cantante favorito, Pablo Alborán, no daba un concierto en Valencia (aunque yo le vi actuar este pasado diciembre cuando hice mi sueño realidad y le conocí en persona en un encuentro privado que hizo el Corte Inglés).
Deseaba como agua de mayo que llegara el 4 de julio, desde el 19 de diciembre que le vi por última vez deseaba que llegara el concierto.
Os aseguro que siente la música de una forma espectacular. Hace letras que me llegan hasta lo más profundo de mí. Puede que haya gente que piense que son "ñoñas" o que se pasan de "romanticonas", pero sabéis que, a mi me encantan no sabéis cuanto.
Son mi mejor medicina cuando necesito desahogarme, o cuando simplemente me apetece relajarme y olvidarme de todo.

Como os decía, hace 4 noches disfruté el concierto de mi ídolo como tenía muchas ganas de hacerlo. Salté, bailé, grité y canté todas sus letras. Se me caía la baba en las canciones que tocaba con el piano, lloré con alguna que otra de hecho, grité las que transmiten mensajes que tanto necesitan el mundo, bailé las que merecen ser bailadas... en fin, que disfruté como una niña con zapatos nuevos.
De hecho, disfruté como me apetecía, en compañía, en compañía de mi madre, que disfrutó igual o más que yo.
Es sorprendente como un conjunto de acordes y letras, mezclado con la puesta en escena y todo en conjunto, pueden hacer que alguien como yo se sienta tan bien, que disfrute tanto. Que me haga estar más orgullosa si cabe del que es mi cantante favorito, de toda su trayectoria y de todos los valores que intenta transmitir. Así como me encanta saber disfrutar la música y todo lo que ella conlleva, puesto que eso me reconforta de una manera extraordinaria.

Gracias por leerme. Siempre.
Ainoa.



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