La vida es eso, nos creemos que lo sabemos todo, pero no sabemos nada.

 Queridos lectores,

No hay ejemplo más claro para constatar el título del post, que la situación que actualmente estamos viviendo con el covid.

Desde que comenzó esta maldita pandemia, tengo más que claro el hecho de que todo en nuestras vidas pasa por algo. Hasta el mes de marzo del pasado año, hasta el momento en que los casos por covid comenzaron a aumentar estrepitosamente, hasta el momento en que nos tuvimos que encerrar en nuestras casas durante más de dos meses y tuvimos que cambiar nuestras formas de vida, pensábamos que lo teníamos todo controlado.

Hacíamos planes con familiares y amigos. Decidíamos dónde, cuándo y cómo queríamos hacer las cosas, si no había nada que nos lo impidiera. Y ese era el problema, que nuestra mayor contratiempo era si llovía y no podíamos hacer una fiesta en la piscina, o si estaban llenas las reservas y no podíamos ir a cenar al restaurante que queríamos.

Y entonces, llegó el covid, un (a simple vista) inofensivo virus, que iba a poner nuestro mundo patas arriba. Por eso, como dice el título de este post, la vida se ha manifestado como tal, como vida que es. 

Porque al final la vida es eso, creernos que lo tenemos todo bajo control, que sabemos todo. Siento decirlo, pero la realidad es que no sabemos nada. 

Gracias a la gran capacidad de adaptación que tenemos los seres humanos, hemos podido adaptarnos a toda esta situación tan atípica: clases virtuales, reuniones con amigos mediante videollamada, llevar mascarilla todo el día, lavarnos más que nunca las manos... 

Y hemos aprendido términos que nunca antes imaginábamos conocer, como "confinamiento", "cuarentena", "PCR"... Y que tampoco hubiéramos pensado nunca que tendríamos tan presentes en nuestro día a día.

Porque sí, es chocante afirmarlo, pero nuestro día a día, nuestra forma de actuar y relacionarnos, la está condicionando un virus microscópico, que ni siquiera podemos ver, pero que está llevándose miles y miles de vidas por delante, destrozando tantas y tantas familias.

Pero quizá necesitábamos del virus para poder racionalizar aquello a lo que llamábamos "problemas" y darnos cuenta que el mayor regalo de la vida es eso, estar vivo.

Gracias por leerme. Siempre.

Ainoa.


Comentarios

Entradas populares