"No te preocupes mucho por la vida, ninguno salimos vivos de ella".

 Pedazo frase la que he escogido como título, queridos lectores. Hace algunas semanas que no escribo, pero aquí estoy, de vuelta con el post de cada semana. 

Esta frase me la dijo mi padre hace unos días. Mi padre es la persona más optimista y entusiasta que conozco, y espero algún día poder llegar a tener por lo menos la mitad del humor con el que él se enfrenta a la vida.

A veces, muchas de hecho, la vida (perdón por la expresión) es una gran putada. No hace falta más que ver la situación actual, la cantidad de personas que han fallecido solas durante meses, y que siguen haciéndolo. Y sus familias, sin tener tan siquiera la mínima posibilidad de acompañarles en el proceso de la muerte. Y al igual que las personas que han padecido y siguen padeciendo el COVID-19, el mundo está repleto de otras muchas desgracias y enfermedades. 

Y cuando te toca pasar un proceso complicado como alguno de estos, te planteas, ¿cuál es el sentido de la vida? ¿dónde está la belleza de esta?. 

Pues queridos lectores, aunque a veces cueste creerlo, la vida es bonita, súper bonita. Y es este el momento donde entra la famosa frase del título, porqué aunque suene frío y bastante crudo decirlo así, es la pura realidad. Ninguno de nosotros se va a quedar aquí eternamente, todos, absolutamente todos, estamos de paso.

Por eso mismo, por lo efímera y breve que es la vida, es importante disfrutar de cada momento bonito que vivamos, porque solo así podremos descubrir su encanto. La felicidad son momentos. Es totalmente inútil vivir obsesionados en encontrarla, porque de ese modo, viviremos la felicidad en momentos y no nos daremos ni cuenta. 

Para vivir esos momentos felices lo importante es preocuparse poco. Sí, vivir despreocupado por el qué pasará o el cómo sucederán las cosas. Eso, al fin y al cabo, por suerte o por desgracia, nadie lo sabe, y por ello, preocuparse es una gran tontería. Al final, lo que tenga que ser, será. 

Mientras tanto, mientras llega el "lo que tenga que ser", es importante vivir cada uno de los momentos. Y cuando pensamos que todo se nos desmorona y el mundo se nos viene encima (porqué ese momento llega y es muy jodido), tenemos que pensar en todo el bueno que tenemos, y lo afortunados que somos por tener lo que tenemos. En ese momento, nos daremos cuenta de la suerte que tenemos y, probablemente, veremos el problema con más claridad.

Puede que todo lo anterior suene a tópico, y puede también que aquí una servidora, muchas veces no siga los consejos que da, pero ser consciente supongo que es lo importante. Por eso os decía aquello de que ojalá ser la mitad de optimista que mi padre, la persona con más alegría de vivir que conozco.

Gracias por leerme. Siempre.

Ainoa.

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