El lugar donde nacen los sueños
¡Hola! ¿Qué tal? ¡Espero que muy bien y que hayáis superado esta semana con éxito!
En el post de hoy os voy a relatar creo que uno de los viajes mas maravillosos y mágicos que he vivido y que estoy segura que viviré. No tiene nada que ver con los muchos otros que he hecho. Me estoy refiriendo a mi viaje a Disneyland Paris.
Creo que Disneyland no es solo un parque de atracciones. Una vez llegas allí se vive todo de forma diferente, es un mundo independiente a la realidad.
Si a la magia que ya tiene este lugar le sumas que, como en mi caso, vayas en la época navideña, todo se vuelve de cristal y lleno de magia.
Estuve esperando que llegase ese momento muchísimo tiempo, con unas ganas e ilusión cual niña de 5 años. Ese 2 de enero de 2016 fue mágico. Además, aquella vez era la primera que yo montaba en avión, por lo que estaba mas nerviosa si todavía cabía. Cuando llegue allí, mi visión de la realidad cambio por completo. En el momento en que me planté justo en frente del famoso "Castillo de las princesas" (como yo le llamo jijiji), me di cuenta de la emoción y felicidad que iba a vivir durante esos cinco días que allí iba a estar.
En ese momento, yo tenía 13 años (iba a cumplir 14 en marzo) y viví esos días como una niña, con la inocencia que ello conlleva.
Cada vez que veía salir la cabalgata y Minnie Mouse me mandaba un beso y me saludaba por llevar una diadema con sus mismas orejas, era la persona más feliz del mundo.
Uno de los momentos que se me quedó clavado en lo más profundo de mi alma fue nada más entrar al parque. En ese momento iba a salir una cabalgata. Era la primera cabalgata que iba a disfrutar en el LUGAR DONDE NACEN LOS SUEÑOS. Yo, tengo que adelantar, que siempre he sido una gran fan del mundo Disney y princesas en general, pero sobretodo del famoso osito Winnie the Pooh y de todos sus amigos que aparecen en la película, sobretodo del cerdito Pigglett.
Cuando, ya en plena cabalgata, pasó por delante mía el cerdito, y respondiendo a mi ilusión y entusiasmo, me saludó y me mandó un beso, la emoción me embaucó y las lágrimas se me saltaron de los ojos. Para acabar de hacer que ese momento fuese mágico, cuando me giré y le dije a mi madre: " Mami, que me ha saludado, Pigglett me ha saludado", con los ojos llenos de lágrimas, hice que también esa misma emoción llenara a mi madre y se pusiese a llorar por verme a mi así de feliz.
Sobretodo, porque en algún momento antes del viaje, pensé que no podría ir, ya que fue el año de los atentados en París y tuve el temor de que no nos permitiesen viajar por alguna amenaza de atentado.
Por esta razón, al llegar allí, sentí todavía más satisfacción y felicidad si cabe al ver que uno de mis sueños se había cumplido.
Puede que algunas personas al leer este post creáis que soy infantil y cosas por el estilo. Pero la verdad es que ello me importa más bien poco,ya que pienso que la felicidad e ilusión que viví aquellos días no me la va arrebatar nadie. Aquello lo viví yo y eso nadie lo va a cambiar.
Otro momento en que disfruté de lo mas lindo fue en el momento de encontrarme con personajes Disney por el parque, con los que me hacía fotografías y me firmaban mi preciado "libro de firmas".
Además, otro momento de felicidad plena fueron los dos días que desayunamos y cenamos en el "Café Mickey", junto con los personajes.
Esos cinco días fueron maravillosos. ¡Fueron los mejores Reyes de mi vida!
De hecho, cuando me fui de allí hice una promesa, la cual no voy a desvelar hasta que se cumpla, lo cual doy por hecho que seguramente se cumplirá.
Volveré algún día y volveré a disfrutar la magia y la felicidad extrema que viví esos días en ese mundo maravilloso donde TODOS LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD.
Creo que para este post no hace falta poner ninguna puntuación, ya que no hay números ni palabras suficientes que describan aquello y que hagan justicia a ese maravilloso "mini mundo", como yo le llamo.
Espero que os haya gustado este post tan tan especial para mí.
Gracias, ante todo, por leerme. Siempre.
Ainoa.
En el post de hoy os voy a relatar creo que uno de los viajes mas maravillosos y mágicos que he vivido y que estoy segura que viviré. No tiene nada que ver con los muchos otros que he hecho. Me estoy refiriendo a mi viaje a Disneyland Paris.
Creo que Disneyland no es solo un parque de atracciones. Una vez llegas allí se vive todo de forma diferente, es un mundo independiente a la realidad.
Si a la magia que ya tiene este lugar le sumas que, como en mi caso, vayas en la época navideña, todo se vuelve de cristal y lleno de magia.
Estuve esperando que llegase ese momento muchísimo tiempo, con unas ganas e ilusión cual niña de 5 años. Ese 2 de enero de 2016 fue mágico. Además, aquella vez era la primera que yo montaba en avión, por lo que estaba mas nerviosa si todavía cabía. Cuando llegue allí, mi visión de la realidad cambio por completo. En el momento en que me planté justo en frente del famoso "Castillo de las princesas" (como yo le llamo jijiji), me di cuenta de la emoción y felicidad que iba a vivir durante esos cinco días que allí iba a estar.
En ese momento, yo tenía 13 años (iba a cumplir 14 en marzo) y viví esos días como una niña, con la inocencia que ello conlleva.
Cada vez que veía salir la cabalgata y Minnie Mouse me mandaba un beso y me saludaba por llevar una diadema con sus mismas orejas, era la persona más feliz del mundo.
Uno de los momentos que se me quedó clavado en lo más profundo de mi alma fue nada más entrar al parque. En ese momento iba a salir una cabalgata. Era la primera cabalgata que iba a disfrutar en el LUGAR DONDE NACEN LOS SUEÑOS. Yo, tengo que adelantar, que siempre he sido una gran fan del mundo Disney y princesas en general, pero sobretodo del famoso osito Winnie the Pooh y de todos sus amigos que aparecen en la película, sobretodo del cerdito Pigglett.
Cuando, ya en plena cabalgata, pasó por delante mía el cerdito, y respondiendo a mi ilusión y entusiasmo, me saludó y me mandó un beso, la emoción me embaucó y las lágrimas se me saltaron de los ojos. Para acabar de hacer que ese momento fuese mágico, cuando me giré y le dije a mi madre: " Mami, que me ha saludado, Pigglett me ha saludado", con los ojos llenos de lágrimas, hice que también esa misma emoción llenara a mi madre y se pusiese a llorar por verme a mi así de feliz.
Sobretodo, porque en algún momento antes del viaje, pensé que no podría ir, ya que fue el año de los atentados en París y tuve el temor de que no nos permitiesen viajar por alguna amenaza de atentado.
Por esta razón, al llegar allí, sentí todavía más satisfacción y felicidad si cabe al ver que uno de mis sueños se había cumplido.
Puede que algunas personas al leer este post creáis que soy infantil y cosas por el estilo. Pero la verdad es que ello me importa más bien poco,ya que pienso que la felicidad e ilusión que viví aquellos días no me la va arrebatar nadie. Aquello lo viví yo y eso nadie lo va a cambiar.
Otro momento en que disfruté de lo mas lindo fue en el momento de encontrarme con personajes Disney por el parque, con los que me hacía fotografías y me firmaban mi preciado "libro de firmas".
Además, otro momento de felicidad plena fueron los dos días que desayunamos y cenamos en el "Café Mickey", junto con los personajes.
Esos cinco días fueron maravillosos. ¡Fueron los mejores Reyes de mi vida!
De hecho, cuando me fui de allí hice una promesa, la cual no voy a desvelar hasta que se cumpla, lo cual doy por hecho que seguramente se cumplirá.
Volveré algún día y volveré a disfrutar la magia y la felicidad extrema que viví esos días en ese mundo maravilloso donde TODOS LOS SUEÑOS SE HACEN REALIDAD.
Creo que para este post no hace falta poner ninguna puntuación, ya que no hay números ni palabras suficientes que describan aquello y que hagan justicia a ese maravilloso "mini mundo", como yo le llamo.
Espero que os haya gustado este post tan tan especial para mí.
Gracias, ante todo, por leerme. Siempre.
Ainoa.

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